Me acuerdo de ti.
Cada noche cuando me lavo los dientes antes de irme a dormir,
Cada día que paso sin fumar, de nuevo,
Cada vez que cruzo la puerta del gimnasio,
Cada vez que mi casa no es un remolino de bolsas en el suelo,
Cada vez que me despierto buscándote porque te has colado en mis sueños,
Cada vez que me meto en la cama a las once,
Cada vez que no me río como lo hacía contigo.
Me acuerdo de ti.
Cada día que sigues ausente,
Cada momento que creo estar a punto de dejar de acordarme,
Cada vez que no miro una fotografía,
Cada vez que no escucho tu voz en una canción,
Cada domingo que no preparo otro zumo de naranja por la mañana,
Cada vez que rechazo porque no hay más espacio,
Cada vez que miro y no tengo ganas de seguir mirando.
Me acuerdo de ti.
Cada vez que oigo hablar de una boda o de un bautizo,
Cada vez que estreno algo que sé que te gustaría,
Cada vez que me apetece compartir, tiempo, proyectos, una vida,
Cada vez que creo que tu imperfección y la mía hacían buena pareja,
Cada vez que sé que todo pasa, y no quiero que pase,
Cada vez que no quiero acordarme,
Cada vez que me gusta recrearme en un recuerdo.
Me acuerdo de ti.
Cada vez que no eres tú.
Me acuerdo de ti.
Cada día, por algún motivo.
Me acuerdo de ti.
Hoy, porque no soy capaz de poner el árbol de Navidad, por ejemplo.
viernes, 14 de diciembre de 2007
Radiografía
lunes, 10 de diciembre de 2007
Eslogans del tercer milenio
“Autonomía, individualismo, independencia, libertad sin trabas … Son los slogans que deleitan a la humanidad del tercer milenio. Se presentan como conquistas que asegurarán a quien los posean la felicidad y la dicha. Espoleado por estos acicates el hombre ha creado una sociedad de multitudes pero en la que, curiosamente, se siente solo. Al final, es la soledad el botín real que se ha conquistado después de romper lazos, de elegir antes mi interés que el ajeno, de ser yo mi propia norma. Cuando el “yo” se agiganta, el corazón se vacía de “otros”, y si no hay otros, por rodeado que esté de gente, el ser humano estará solo.”
..............................................
Y yo, que tantas veces he defendido la autonomía, el individualismo, la independencia y la libertad... Asiento con la cabeza a este párrafo (que he extraído de un artículo algo más extenso).
Y reculo un poco, y bajo la voz al apoyar estos cuatro conceptos.
Porque proclamarlos sin matices es igual que acatar sus antónimos sin reproches.
Y porque autonomía sin saber aceptar ayuda, individualismo sin capacidad de equipo, independencia sin saber compartir y libertad sin respeto... No es un avance. Es egoísmo.
Y la soledad buscada fortalece, pero la impuesta (y buscada sin voluntad pero a base de actos), ahueca por dentro.
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Y yo, que tantas veces he defendido la autonomía, el individualismo, la independencia y la libertad... Asiento con la cabeza a este párrafo (que he extraído de un artículo algo más extenso).
Y reculo un poco, y bajo la voz al apoyar estos cuatro conceptos.
Porque proclamarlos sin matices es igual que acatar sus antónimos sin reproches.
Y porque autonomía sin saber aceptar ayuda, individualismo sin capacidad de equipo, independencia sin saber compartir y libertad sin respeto... No es un avance. Es egoísmo.
Y la soledad buscada fortalece, pero la impuesta (y buscada sin voluntad pero a base de actos), ahueca por dentro.
jueves, 29 de noviembre de 2007
"TIERRA, la película de nuestro planeta"

Una alternativa a la sobremesa del sábado, a cualquier otra película del (a veces) habitual cine del domingo, incluso a las copas del viernes... O un ingrediente perfecto para aliñar la rutina (o no...) de cualquier día entre semana.
En definitiva, muy recomendable.
Concienciación sutil, imágenes espectaculares, chute vital de naturaleza, sonrisas continuas, incluso risas!
Desconexión garantizada de "nuestro mundo" y conexión (garantizada también) con "el mundo"...
Desconexión garantizada de "nuestro mundo" y conexión (garantizada también) con "el mundo"...
Cinco años de trabajo, doscientas localizaciones en 26 países, cuarenta millones de euros...
Y un viaje que nos hace recordar de dónde venimos, y nos hace pensar hacia dónde vamos...
miércoles, 28 de noviembre de 2007
La antesala de la desidia
Esperaba. Esperaba. Esperaba.
"Cuando menos lo esperes", le decían.
Seguía esperando.
"Recuerda, cuando menos lo esperes"
Dejó de esperar.
Y llegó.
Pero ya sin esperanza, lo dejó escapar.
"Cuando menos lo esperes", le decían.
Seguía esperando.
"Recuerda, cuando menos lo esperes"
Dejó de esperar.
Y llegó.
Pero ya sin esperanza, lo dejó escapar.
lunes, 26 de noviembre de 2007
Mi indignación de hoy...
1. No se ven ya casi niños jugando en los parques ni en las calles, ni siquiera yendo al colegio solos... Los padres tienen miedo de que los rapten.
2. Hay empresas que se dedican a encubrir infidelidades, creando reuniones, o viajes ficticios, para que el cónyuge que sospecha nunca descubra al que engaña. Y literalmente han dicho: "Más vale una buena mentira que una mala separación".
Al escuchar estas dos noticias... He sentido asco, indignación, repugnancia, rabia, cierta agresividad incluso...
Hay días que prefiero a los animales... Sin duda!!
2. Hay empresas que se dedican a encubrir infidelidades, creando reuniones, o viajes ficticios, para que el cónyuge que sospecha nunca descubra al que engaña. Y literalmente han dicho: "Más vale una buena mentira que una mala separación".
Al escuchar estas dos noticias... He sentido asco, indignación, repugnancia, rabia, cierta agresividad incluso...
Hay días que prefiero a los animales... Sin duda!!
sábado, 17 de noviembre de 2007
Desahogo momentaneo sobre formas que me molestan
El otro día había quedado con un amigo para desayunar. A las once.
Quince minutos después de esa hora, tras una ausencia –de presencia y de información-, decido (sentada en el sofá, vestida para salir a la calle y con el bolso colgando del brazo), mandarle un mensaje al móvil para que me confirme si el desayuno sigue en pie. No hay respuesta. Pero el informe de entrega me confirma que lo ha recibido.
Una hora después, sentada en el sofá todavía, vestida para salir a la calle, pero ya sin el bolso colgando del brazo, sin presencia ni información todavía, decido llamarle.
El teléfono está apagado o fuera de cobertura.
Y a las doce y media... Qué hago??? Me desvisto, me pongo el traje de baño y me voy a nadar, que siempre hay una alternativa... Pero no era mi plan!!.
A las cuatro y media de la tarde, recibo un mensaje: “Hoy no ha podido ser. Siento no haberte avisado”. Tal cual. Sí señor, con un par. Y pienso que yo sería incapaz!!!
Han pasado nueve días, y sigo sin presencia, y sin más información...
Esta tarde, sin ir más lejos, había quedado con una amiga. “Más tarde te llamo y te confirmo la hora, pero nos vemos seguro”, me dice. Bien.
Después de ver una película por la tele, con todos sus intermedios y el tiempo que eso conlleva, seguía sin noticias, así que decido salir con mi madre a dar un paseo. Un paseo larguito, con visitas a tiendas incluidas y el tiempo que eso conlleva también.
Al llegar al portal de mi casa, miro el móvil. Ninguna llamada ni mensaje recibido, en la pantalla tan sólo aparece la hora, las nueve menos diez.
Ahora, las nueve y cuarto de la noche, que la tarde ya ha pasado, sigo (seguía, hasta este justo instante, que por arte de magia, casualidades que a veces me “asustan” un poco, ha sonado mi “Chavo del Ocho”), pues seguía sin recibir una llamada.
De todas formas, cambio de plan. “He quedado con esta y con el otro y con otro más, para ir a tomar unas tapas, te apuntas???”.
Pues no sé... Igual no. Igual estoy un poco cansada de esperar, y de asombrarme en silencio, y de tener que apuntarme a planes ajenos, y de no poder elegirlos yo...
Igual estoy cansada de que no se respeten ni los días, ni las horas, ni a las personas. Igual estoy un poco cansada de que no se tenga en cuenta a los demás.
Estos son tan sólo dos ejemplos. Dos ejemplos de algo demasiado habitual, de lo que es una parte de mi entorno. Una parte a la que quiero, pero que a veces me desquicia. Y me hace sentir... ¿Poco importante? No sé...
Sí sé! Pues claro que sé!!!.
Sé que estoy harta de que algunas personas jueguen con el tiempo ajeno, como si fuera menos valioso que el suyo. Que estoy harta de dejar de hacer algo porque confío en que ya he quedado, y después encontrarme sola. Que estoy harta de citarme a una hora y que la cita se acabe retrasando hasta dos horas más tarde. Que estoy harta de que, a veces, incluso se deshaga el plan, y que de rebote, mi mañana, mi tarde, o mi noche queden reducidas a nada. O a otra cosa, por obligación.
Por supuesto que lo sé!! Estoy harta. Y enfadada. Aunque siga apreciando a esa panda de egoístas sin noción del tiempo y con carencia de compromiso. Aunque luego, al verles, se me pase la rabieta en treinta segundos.
Y sí. Esa es una parte de mi entorno. Impresentable por naturaleza. Y centrados en SU vida, en SUS historias, en SUS intereses, en SU mundo.
Y digo yo, que hay más pronombres personales a parte de la primera persona del singular!!!
Menos mal que hay contrapeso, y que la otra parte de mi entorno equilibra la balanza, y suaviza, y alienta, y se implica, y me hace seguir teniendo Fe en que aún queda gente con palabra. Menos mal que hay quienes se siguen adelantando a mi llamada cuando saben, porque me conocen, que necesito hablar. Menos mal que sigue habiendo gente que me demuestra que soy la primera opción. Y que me pregunta qué me apetece, cuándo me va bien, incluso me dedican un “tengo ganas de verte”, o un “cuando quieras”.Menos mal que hay quien conserva el don de la puntualidad, y sino, al menos, el de la decencia de avisar a tiempo.
Y menos mal que sé, que en el fondo, les importo a todos... Aunque a algunos les domine el ego. Aunque se olviden de lo ajeno.
Y es que ya sé que cada uno tiene su camino, pero a veces me pregunto si no hay quien se pasa de individualismo...
Quince minutos después de esa hora, tras una ausencia –de presencia y de información-, decido (sentada en el sofá, vestida para salir a la calle y con el bolso colgando del brazo), mandarle un mensaje al móvil para que me confirme si el desayuno sigue en pie. No hay respuesta. Pero el informe de entrega me confirma que lo ha recibido.
Una hora después, sentada en el sofá todavía, vestida para salir a la calle, pero ya sin el bolso colgando del brazo, sin presencia ni información todavía, decido llamarle.
El teléfono está apagado o fuera de cobertura.
Y a las doce y media... Qué hago??? Me desvisto, me pongo el traje de baño y me voy a nadar, que siempre hay una alternativa... Pero no era mi plan!!.
A las cuatro y media de la tarde, recibo un mensaje: “Hoy no ha podido ser. Siento no haberte avisado”. Tal cual. Sí señor, con un par. Y pienso que yo sería incapaz!!!
Han pasado nueve días, y sigo sin presencia, y sin más información...
Esta tarde, sin ir más lejos, había quedado con una amiga. “Más tarde te llamo y te confirmo la hora, pero nos vemos seguro”, me dice. Bien.
Después de ver una película por la tele, con todos sus intermedios y el tiempo que eso conlleva, seguía sin noticias, así que decido salir con mi madre a dar un paseo. Un paseo larguito, con visitas a tiendas incluidas y el tiempo que eso conlleva también.
Al llegar al portal de mi casa, miro el móvil. Ninguna llamada ni mensaje recibido, en la pantalla tan sólo aparece la hora, las nueve menos diez.
Ahora, las nueve y cuarto de la noche, que la tarde ya ha pasado, sigo (seguía, hasta este justo instante, que por arte de magia, casualidades que a veces me “asustan” un poco, ha sonado mi “Chavo del Ocho”), pues seguía sin recibir una llamada.
De todas formas, cambio de plan. “He quedado con esta y con el otro y con otro más, para ir a tomar unas tapas, te apuntas???”.
Pues no sé... Igual no. Igual estoy un poco cansada de esperar, y de asombrarme en silencio, y de tener que apuntarme a planes ajenos, y de no poder elegirlos yo...
Igual estoy cansada de que no se respeten ni los días, ni las horas, ni a las personas. Igual estoy un poco cansada de que no se tenga en cuenta a los demás.
Estos son tan sólo dos ejemplos. Dos ejemplos de algo demasiado habitual, de lo que es una parte de mi entorno. Una parte a la que quiero, pero que a veces me desquicia. Y me hace sentir... ¿Poco importante? No sé...
Sí sé! Pues claro que sé!!!.
Sé que estoy harta de que algunas personas jueguen con el tiempo ajeno, como si fuera menos valioso que el suyo. Que estoy harta de dejar de hacer algo porque confío en que ya he quedado, y después encontrarme sola. Que estoy harta de citarme a una hora y que la cita se acabe retrasando hasta dos horas más tarde. Que estoy harta de que, a veces, incluso se deshaga el plan, y que de rebote, mi mañana, mi tarde, o mi noche queden reducidas a nada. O a otra cosa, por obligación.
Por supuesto que lo sé!! Estoy harta. Y enfadada. Aunque siga apreciando a esa panda de egoístas sin noción del tiempo y con carencia de compromiso. Aunque luego, al verles, se me pase la rabieta en treinta segundos.
Y sí. Esa es una parte de mi entorno. Impresentable por naturaleza. Y centrados en SU vida, en SUS historias, en SUS intereses, en SU mundo.
Y digo yo, que hay más pronombres personales a parte de la primera persona del singular!!!
Menos mal que hay contrapeso, y que la otra parte de mi entorno equilibra la balanza, y suaviza, y alienta, y se implica, y me hace seguir teniendo Fe en que aún queda gente con palabra. Menos mal que hay quienes se siguen adelantando a mi llamada cuando saben, porque me conocen, que necesito hablar. Menos mal que sigue habiendo gente que me demuestra que soy la primera opción. Y que me pregunta qué me apetece, cuándo me va bien, incluso me dedican un “tengo ganas de verte”, o un “cuando quieras”.Menos mal que hay quien conserva el don de la puntualidad, y sino, al menos, el de la decencia de avisar a tiempo.
Y menos mal que sé, que en el fondo, les importo a todos... Aunque a algunos les domine el ego. Aunque se olviden de lo ajeno.
Y es que ya sé que cada uno tiene su camino, pero a veces me pregunto si no hay quien se pasa de individualismo...
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