sábado, 6 de octubre de 2007

"Apariencias"



Hace unos años escuché hablar por primera (y única) vez, sobre la poesía visual.

Me atrajo mucho esa nueva forma de arte de la que desconocía su existencia, y la entendí como un auténtico reto: Transmitir, sin gestos y sin palabras. Tan sólo con una imagen.

Hoy, revolviendo entre los archivos de uno de esos Cd's perdidos en el tiempo, me he encontrado con "Apariencias", la única "obra" que quedó plamada en una fotografía, a pesar de que, durante un tiempo, anoté varias ideas en una hoja, que debe andar perdida entre otras tantas...

Y hoy, mirando esta imagen, me he preguntado si se la puede considerar poesía visual.
Para intentar conseguir una respuesta, he empezado a rebuscar por internet, y mi sorpresa ha sido encontrarme con que, la gran mayoría de autores, no osan definir este concepto.

No obstante, he encontrado alguna definición:

"Poesía Visual es la semejanza que existe entre una frase y la imágen que la expresa con un efecto poético o músical"

"El poeta ha de trasladar todo lo que ha leido y pensado a una imágen única sintetizada al máximo con un mínimo de recursos".

"La poesia visual no es dibujo, ni pintura, es un servicio a la comunicación".


Sigo dudando. ¿Es este Cd encima de una cartulina negra poesía visual, o una simple metáfora de algo que ronda por mi cabeza? ¿O es acaso lo mismo?

Sea como sea... Aquí queda, para trasladaros algo de lo que pienso, si podéis entenderlo...

martes, 25 de septiembre de 2007

Percepción. Tiempo. Certeza.

Ayer abrió la caja de su primer novio. Esa caja en la que le regaló un reloj de pared con forma de corazón incompleto –aviso desatendido-, que todavía cuelga, sin pilas, encima de su cama.
Esa caja que desde hace años sólo sirve para encerrar todo lo que entonces pudo unirles. Esa que no abría desde que ajustó cuidadosamente la tapa para encerrar, convencida, casi tres años de su vida.

Ojea. Remueve. Revuelve. Lee. Se asombra. Sonríe. Se ve. Se enternece. Rescata. Se sonroja. No se reconoce. Se avergüenza. Retrocede. Avanza. Se reafirma. Duda.

No recordaba haberla llenado tanto.
Se queda pensativa durante unos minutos...

“Parece que con él fui feliz.
Quizás sí fui feliz... Pero se me ha olvidado”.


De repente, su memoria la rescata con una frase de Gabriel García Márquez: “La vida no es como la vivimos, sino como la recordamos, para contarla”.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Una propuesta sin opción a regateo

Te cambio un ya nos veremos por un tengo ganas de verte,
Un adiós por un hasta luego,
Un silencio por una conversación,
Y una conversación por un silencio,
Un cigarro por un beso,
Una lágrima por una sonrisa (y, a veces, una sonrisa por una lágrima),
Una hora de sueño por una de sexo,
Un te hubiera gustado por un me acordé de ti,
Una fotografía por una visita,
Un e-mail por una carta,
Un regalo por un abrazo,
Un secreto por una mirada sincera,
Un lo siento por una sorpresa,
Una tila por un baile,
Una joya por una canción,
Una manta por tu piel,
Una almohada por tu pecho,
Un reloj por perder la noción del tiempo,

Mi soledad por tu compañía.

La inocencia, un arma poderosa


¿De qué sirve el poder si puede ser ridiculizado por el acto más simple?

domingo, 23 de septiembre de 2007

Relato de un inconformista (re)convertido

No cambiaría mi relación actual por ninguna otra.
Pero sí cada instante de ella.

Cinco citas

El adjetivo debe ser la amante del sustantivo y no la mujer legítima. Entre palabras van bien ligámenes pasajeros y no matrimonios eternos. De esto se desprende si un escritor es original.
(Alphonse Daudet)


Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.
(Benjamin Franklin)


El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.
(Victor Hugo)


Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde.
(Francis Bacon)


Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.
(Martin Luther King)

viernes, 21 de septiembre de 2007

Prisas cotidianas

Un chico se anuda la corbata a la vez que camina, a ritmo de marcha atlética, hacia su puesto de trabajo.
El claxon de un coche suena escandalosamente cuando el de delante frena, en vez de acelerar, al llegar a un semáforo en ámbar.
Una mujer golpea desesperada la puerta de un autobús en el justo momento en el que empieza a arrancar.
Decenas de personas corren por los pasillos subterráneos del metro, y se dan media vuelta, enrabiados, al llegar al andén y constatar que el reloj marca dos minutos y medio para que pase el próximo tren.
Hombres y mujeres de todas las edades se quejan en la cola de los supermercados, y de los Bancos, porque ya llevan diez minutos esperando.
En la sala de espera de la consulta un médico, varias piernas se mueven sin cesar, como acompasando el pedal de un piano.
Una chica grita a su pareja porque ha llegado siete minutos tarde.
Otra le pregunta al camarero si falta mucho para que le sirvan el segundo plato.
Y, en un peaje, un transportista insulta desde dentro del camión al conductor de delante, que ha cometido el grave error de confundirse de tarjeta y tiene que buscar la correcta en la cartera.
Todos los pasajeros de un avión corren, tras aterrizar, para conseguir un buen lugar alrededor de la cinta por donde salen sus maletas.
Una señora recibe un codazo para impedir que se acomode en el único asiento vacío del autobús.
Varias personas se agolpan en la puerta del Corte Inglés el primer día de rebajas, una hora antes de que abran las puertas al público.
Una quinceañera llora mientras escribe en su diario, antes de acostarse, las ganas que tiene de ser mayor de edad.
Y una abuela empieza a limpiar la mesa a pesar de que sus nietos no hayan acabado de comer.
Un anciano y su bastón se apresuran a cruzar el paso de peatones de una ancha avenida, mientras el semáforo parpadea, avisando de que va a ponerse en rojo.
Los niños de primaria se empujan en la fila para salir los primeros al patio. “Tonto el último!!”